Contexto versus atributos personales | José Manuel Casado

Contexto versus atributos personales

Siguiendo con nuestras contradicciones, nos detendremos en este post sobre cómo el contexto mediatiza lo que hacemos y conseguimos en el trabajo. En este sentido, tener un buen ambiente y crear un contexto de trabajo adecuado y retador es fundamental en cualquier organización, incluso más importante que tener un sistema perfecto de control.

 

Un experimento realizado por J. Darley y D. Baston, psicólogos de la Universidad de Princeton, demostró la influencia del contexto en las actuaciones de los individuos. Dijeron a un grupo de seminaristas -personas en las que debía presumirse la vocación de ayudar a los demás- que fueran a una plaza para dar una charla a un grupo numeroso de personas sobre el pasaje evangélico del buen samaritano, añadiendo que debían darse prisa porque la gente ya estaba esperando para oírles. En el trayecto que los seminaristas tendrían que seguir hacia la plaza, los psicólogos introdujeron algunas variables para alterar el contexto, colocando a personas que simulaban estar necesitadas de ayuda humanitaria (una mujer a punto de dar a luz, un mendigo herido, etc.). La clave del experimento era cuántos seminaristas se detendrían a ayudar a los necesitados. En contra de las previsiones más obvias, apenas un 10 por ciento se detuvo a ayudar; el resto siguió deprisa para alcanzar el objetivo que se les había fijado (dar la charla). Lo que les alteró su manera natural de proceder ante la presencia de los necesitados de ayuda fue situarlos en un contexto distinto.

 

En la vida de las organizaciones muchas veces sucede algo similar: se le dice a las personas lo que tienen que hacer, pero existen factores poderosos en el contexto, o entorno próximo de trabajo, que les impiden hacerlo. En el mundo de la empresa se tiende más a interpretar las situaciones en función de la conducta de las personas y las “acusamos” de determinadas actuaciones, fijándose más en los atributos de los individuos que en las características contextuales que condicionan sus actuaciones. Esto es un error. Los psicólogos lo denominan error fundamental de atribución (FAE), consistente en que, cuando intentamos interpretar la conducta de otras personas, tendemos equivocadamente a sobreestimar los rasgos fundamentales del carácter y minusvalorar la importancia del contexto o la situación. Hay algo dentro de la persona que nos lleva siempre a tener que explicar instintivamente el mundo que nos rodea en términos de atributos esenciales y rasgos conductuales y lo hacemos porque estamos más atentos a las pistas personales que a las contextuales. Suele ocurrir que los directivos juzgan a las personas en función de lo que hacen menospreciando lagran influencia que ejerce el propio contexto .

 

Sin comentarios | Leído 87 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

Enviar Comentario

*