La principal escasez | José Manuel Casado

La principal escasez

Ya lo advertimos en nuestra anterior entrada del blog: La escasez de talento para liderar es un hecho. El mismo Kotter ha llegado a cuantificar que “sólo un 20 por ciento de los actuales directivos que gestionan las empresas tiene talento de líder”. Ralph Larsen, consejero delegado de Johnson & Jonson, sostenía en cierta ocasión que “el liderazgo es la mayor restricción para el crecimiento de la empresa y nuestro principal problema de negocio”

 

La crisis ha hecho que el mundo empresarial haya comenzado a reconocer de manera manifiesta lo que hasta hace muy poco había sido un hueco discurso: la necesidad de que las empresas estén dirigidas por líderes y no por gestores. Obviamente no lo ha reconocido porque a algún gurú se le haya ocurrido que ésta es una buena idea, sino al comprobar la tozuda realidad demostrada por la contundencia de los datos. En este sentido, multitud de estudios, algunos de ellos como los realizados por Kotter y Heskett, demuestran cómo la cotización en bolsa, durante un periodo de 10 años, de las empresas que han sido dirigidas por auténticos líderes, han llegado a alcanzar una capitalización bursátil de un 900 por ciento, frente al sólo 74 por ciento que consiguieran aquellas otras que fueron dirigidas por gestores carentes de capacidad de influencia y liderazgo sobre las personas.  El siguiente gráfico sintetiza esta evidencia.

 

Por otra parte, se estima que en torno a un 85 por ciento de las empresas han emprendido, en los cinco últimos años, procesos de cambio significativo y que, además, cerca de un 40 por ciento de estos procesos fracasaron. Si a esto sumamos que la causa primera de dicho fracaso fue la falta de liderazgo y que –como ha quedado demostrado por numerosas investigaciones– los mejores no abandonan la empresa en la que trabajan, sino a los jefes para los que trabajan, el resultado sale redondo: los directivos (que tengan madera de líderes) son el elemento fundamental y crítico de cualquier empresa. Así lo afirmó hace ya tiempo el mismísimo Bill Gates, quien aseguró: “si los 40 primeros directivos dejaran mi empresa, ésta se hundiría”.

 

Ya no se trata de controlar y ordenar sino de liderar e influir y ganarse el corazón, más que la razón-que también-de los mejores. El “unos pocos piensan y otros muchos hacen” está obsoleto, es un anacronismo de gestión y su existencia tiene los días contados.

 

José Manuel Casado

Presidente de 2.C Consulting

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